NEUROMODULACIÓN, EN TODAS PARTES.

Ayer volvíamos de Murcia 4 amigos en el coche. 32 grados fuera, 19 grados dentro. Dentro también, un poco de resaca que combatimos parando a comer en La Font de la Figuera. Carne a la brasa a precio muy competitivo. Menú, 13,95.

Las postales de la provincia son secas. Algún viñedo entre los terrenos arenosos. La uva «Monastrell» es su mejor expresión. El sábado por la noche cenamos con Juan Gil. Fueron 2 botellas. Un excelente vino en su relación calidad precio. Las postales, como comentaba, son secas y aburridas. El paisaje también. Un trayecto fácil, pero monótono.

Os cuento esto porque alguno se durmió en el coche pero el que os escribe, conducía. Motivo suficiente para no permitirse el lujo de cerrar los ojos ni medio segundo. 3 horas y media son tiempo más que de sobra para pensar, aunque sea, un poco. Más si cabe con las postales mencionadas.

¿El alcohol es neuromodulador? Sí. ¿Cómo las corrientes? Sí. ¿Depresores del sistema nervioso? Depende. ¿Afectan a las fibras A beta o a las A delta? ¿Cierran o abren las puertas?

Yo no tengo ni idea. Supongo que la cierran. Pero, a veces, las abren. Pero también supongo que como a algunos de mis 4 amigos, les inhiben el comportamiento y a otros, les alteran el comportamiento.

O como a ti, que unos días dos copas de vino te hacen cantar y otros días te hacen llorar. A mí, también me pasa.

Los estímulos procesados por nuestro sistema nervioso un día son interpretados de una manera y otros son interpretados de otra.

Esto aplica a todo, por supuesto a la fisioterapia, a sus tratamientos y a sus resultados.

Feliz semana!


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