COMPLEJIDAD Y FISIOTERAPIA

Sí, así debería ser, en ese orden.

Primero complejidad y luego fisioterapia. Fisioterapia o lo que quieras.

Dicho de otro modo, complejidad o barbarie. Metafóricamente hablando, claro.

No debería haber ya, a estas alturas, nadie que trabajase en salud y deporte que no hubiese escuchado hablar, como mínimo, de las Ciencias de la Complejidad.

La naturaleza no tiene ni el más mínimo interés en que la comprendamos. A ella le da igual. A nosotros no. Vamos pues a esforzarnos por intentar empezar a entenderla un poco más.

Yo no soy ni mucho menos un experto en esto, vaya eso por delante. De todas maneras, voy a poner mi granito de arena en la expansión y la divulgación de las Ciencias de la Complejidad como piedra angular del comportamiento de la naturaleza y de la vida. Piedra angular, por tanto, del funcionamiento de los seres humanos y nuestras relaciones con otros humanos y con el entorno, como por ejemplo, el deporte.

¿Qué son entonces las Ciencias de la complejidad? ¿Qué son los sistemas complejos?

En la naturaleza y en los seres vivos la interacción y relación de sus partes no se traducen en resultados siempre iguales ni siempre predecibles. La multitud de factores que intervienen en dichas relaciones ofrecen resultados caóticos en función de otros tantos miles de factores que varían continuamente. El resultado es diferente de la suma de sus partes.

Podemos entender como funciona la articulación de la rodilla (biomecánica general) pero saber como funciona la rodilla de Juan no es igual a conocer como funciona la rodilla de Pedro. El entorno, la genética y miles de características individuales hacen que funcionen de una manera similar pero no igual.

Esto es lo básico. Esto es evidente. Esto lo sabemos todos.

¿De verdad? ¿Lo interpretamos bien? ¿Siempre?

No lo tengo claro. Vamos más allá.

¿Tenemos claro que el entendimiento de los principios fundamentales de los sistemas complejos es fundamental para entender los principios fundamentales del comportamiento de las personas? ¿Y de los tratamientos? ¿y de los entrenamientos?

Estas son algunas preguntas clave para el razonamiento y la toma de decisiones diarias de los que trabajamos por la salud y el rendimiento de terceros.

Personalmente, intento leer y formarme en ello porque me parece clave. Me hace más humilde. Me arrastra al escepticismo pero al mismo tiempo me relaja.

Los magos a otra parte.

Yo no curo a nadie. Yo intento guiar en los procesos de rehabilitación. Acompañar.

Acompaño, ayudo y guío. Pero también me desespero. jejeje

¿Especialistas o generalistas? Si me tengo que mojar, generalistas.

El rendimiento deportivo abarca mucho, depende de muchos factores, es muy complejo. Esto se dice mucho.

¿Entonces? Si es muy complejo, ¿Por qué no intentamos profundizar en su complejidad? ¿Por qué perdemos el tiempo en resolver aspectos insignificantes en el impacto del rendimiento en lugar de sentar las bases?

El estudio y posterior aplicación de las Ciencias de la Complejidad, en el deporte profesional es la solución a muchos de los problemas. Es la ley de Pareto del fútbol, por ejemplo.

Conocer la complejidad debería permitirnos poner el foco en asuntos que si bien sabemos que tienen un gran impacto en el rendimiento, no se les presta la atención suficiente. Y por otra parte, dejar de hacer ciertas cosas que nos obsesionan pero no tienen la relevancia que se les supone.

Es una cuestión de enfoque. De tratar que los árboles no nos impidan ver el bosque.

¿Qué opináis?


Descubre más desde FISIOLOFÍAS

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario