MASSALIA, DÍA 1.

Marsella data aproximadamente del 600 a.C., cuando fue fundada por marineros focenses que llegaron a sus tierras hace exactamente 2623 años.

Cuántas cosas deben haber pasado desde entonces hasta ahora, muchas relevantes, pues su puerto fue estratégicamente trascendental para varias civilizaciones. Sin embargo, nada de todo lo sucedido era conocido para mí hasta que hace 3 meses llegué, como los focenses, para asentarme en su poblado.

Era sábado 13 de julio, en una ciudad costera del Mediterráneo, salimos casi corriendo de Benicàssim. Nos esperaba el Hotel Marseille Vieux Port, la zona con más ambiente de la ciudad y en plenas vacaciones de verano.

Los focenses llegaron en barco, nosotros en un Seat León blanco. A ellos les debió costar semanas; a nosotros, 8 horas y 30 minutos desde la costa de Castellón.

Era cuestión de grandes citas.

Al día siguiente, domingo 14 de julio, fiesta nacional en Francia, empezaba mi nuevo puesto en el Olympique de Marsella y España jugaba la final de la Eurocopa frente a Inglaterra después de eliminar en semifinales a Francia. ¿Qué podría salir mal?

¡Nada!

Llegué a las 7 a.m.; la puntualidad es característica. Centre d’Entraînement Robert Louis-Dreyfus, prácticamente no me presentaron; fue un all-in con pareja de cuatros. Estaba preparado, pero, claro, todo era nuevo.

A trabajar, la pretemporada estaba en marcha y los jugadores concentrados en la ciudad deportiva dormían allí, por lo que había que estar presentes y preparados por si había cualquier urgencia.

Yo era todo ojos; era una sensación de continua sorpresa.

Bonjour, enchanté. Lo dije 68 veces. C’est un plaisir de travailler dans un club comme l’OM. Muy importante la primera impresión. Estaba nervioso, pero había que mostrar seguridad y control de la situación, transmitir que estaba preparado.

No recuerdo haber trabajado excesivamente, pero tampoco se me pasó volando el día. No tenía ni idea de los horarios. Sabía que estaba allí, pero no cuándo iba a salir.

Tuve dudas de si era fisioterapeuta o servicio 24/7. Jejeje

Para una primera jornada de trabajo, en domingo y fiesta nacional, no estuvo mal. Fueron, exactamente, 13 horas y pico de trabajo, de 7 a.m. a 20:30 p.m. aproximadamente.

A estas, se sumó casi una hora de trayecto hasta el hotel en taxi. El centro estaba cortado, fuegos artificiales para conmemorar el 14 de julio; coger el coche, ¡ni pensarlo! Taxi para intentar llegar a tiempo de ver la final, no se juega todos los días; 50 euros tuvieron la culpa.

Llegué tarde, pedí una pinta en recepción y cuando pasaban 23 minutos de las 21 h, por fin, llegué a mis aposentos. Me esperaba mi mujer y una hamburguesa con patatas en la habitación 318.

Campeones, el día perfecto.

Contaré a mis nietos que el día en que España se proclamó campeona de Europa por quinta vez, sus abuelos estaban en Marsella, comenzando una nueva aventura en el OM.

¡Qué cosas!

 ¡Aquí seguimos!

MASSALIA, imagen creada con AI.


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