El tiempo, en realidad, es todo. Todo es tiempo.
No hay nada más valioso que el tiempo.
Hasta el dinero, en realidad, es tiempo. Queremos dinero para comprar tiempo o para que el tiempo que pasa sea de calidad. Añadir disfrute al tiempo.
Las mayores desgracias que le pueden ocurrir a un ser humano están relacionadas con el tiempo. Si te mueres, es porque el tiempo se acabó. Si caes enfermo, es porque el tiempo que queda será duro. Tarde o temprano, todos los problemas derivan y se relacionan con el tiempo, y no es casualidad cuando la vida es finita y el tiempo no vuelve.
Esto que escribo al fin y al cabo también es tiempo; tiempo compartido entre tú y yo. Minutos escribiendo, segundos leyendo, horas pensando.
Claro, cuando uno se detiene y piensa en el tiempo y en los tiempos que corren, hay dos opciones: echarse a llorar y perder el tiempo o hacer cosas diferentes. A mí la crisis de los 40 me ha venido a los 34, o quizás tengo una crisis ahora y en 6 años viene la gorda.
El caso es que, si bien la hiperconectividad continua y el sinfín de opciones de entretenimiento que tenemos actualmente son una suerte enorme, también son un hurto continuo de nuestro tiempo y nuestra atención.
Estoy leyendo últimamente algunos diarios y he probado suerte con el mío, pero me cuesta porque existen tantos ladrones de tiempo que, sumado al trabajo, hacen que esto sea una tarea complicada.
Me imagino en el siglo pasado, sin teléfono móvil, sin ordenador, sin internet, sin redes sociales y sin conectividad, pero con tiempo.
En realidad, queremos todo lo que nos falta; es la característica más humana.
Unas veces queremos que el tiempo se detenga; otras, que pase volando.
Como todo y como siempre, el contexto y la dosis. Difíciles de manejar. Los humanos somos animales sociales, pero animales. Unas veces más animales y otras veces más humanos, pero siempre ambas. Cuando somos más animales, el tiempo tiende a volar y cuando somos más humanos, el tiempo se frena.
Hábitos y autocontrol como herramientas para gestionar el tiempo, para dejarlo pasar pero sintiéndolo, mientras lo aprovechamos, lo disfrutamos y lo celebramos.
Empezar a escribir aquí fue un compromiso conmigo mismo; necesitaba tiempo, pensar y escribir. Ser dueño de mi atención. No sé si existe algo más relajante: flow. Evasión mental y natural sin efectos secundarios. Todas las terapias de desconexión en realidad son de conexión, pero con uno mismo. Sin interferencias.
No hay coste hundido si significa tiempo de calidad futuro. Hay coste de oportunidad en el tiempo perdido, pero hay oportunidades todos los días y a todas horas.
El efecto Lindy dice que la esperanza de vida de algo es proporcional al tiempo que lleva en uso; así pues, los proverbios son infinitos, pues llevan con nosotros generaciones y generaciones. El tiempo garantiza tiempo; si sobrevive, es valioso y eterno.
Imaginemos cuán valiosos son los proverbios sobre el tiempo, cuánta sabiduría esconden. Guiarse en la vida por los proverbios más antiguos no debe llevar a un mal puerto.
El tiempo es oro.
El tiempo todo lo cura.
Tiempo al tiempo.
Gracias por vuestro tiempo.
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