PENSAMIENTOS «WILD PROJECT»

El mítico título para captar la atención del lector. ¡O no! Jejeje

He estado viendo estos últimos días dos vídeos de Wild Project en su canal de YouTube donde tratan ciencia y filosofía. Los protagonistas son Javier Santaolalla (científico) y Enric (filósofo). Ambos son, en sus respectivas disciplinas, divulgadores en redes y hacen un trabajo encomiable para hacer atractivos temas que son, en principio, un poco densos.

Es, cuanto menos, curiosa la estrecha relación entre ambas materias. Mientras una se pregunta el porqué de las cosas desde un enfoque existencial y profundo, la otra trata de explicar empíricamente por qué suceden los fenómenos que nos rodean.

¿Es la realidad última del universo matematizable y escalable para responder a los fenómenos que conforman la vida tal como la conocemos?

¿Puede la ciencia explicar la subjetividad humana? ¿La conciencia?

¿Cómo explica la ciencia los pensamientos y emociones?

¿Las matemáticas existen como tal y se descubren, o son una creación humana?

Por una parte, durante el debate, comentan que la escuela neoplatónica sentó las bases de lo que hoy conocemos como ciencia. Esta corriente transmitió la idea de que, si las matemáticas funcionan sobre la realidad, es porque la realidad es matemática. Pero, por otra parte, averiguamos que los grandes científicos modernos eran fundamentalmente filósofos y que sus estudios se asentaban sobre presupuestos filosóficos.

Para responder a la pregunta: ¿Qué es el método científico?, se ha que retroceder hasta la base, retroceder a algo más estructural, a la filosofía.

Al respecto, Javier defiende una visión muy interesante y que comparto profundamente. 

El mundo moderno, en su camino hacia la creación del proyecto científico, fragmentó la realidad para entenderla. Se redujo a zonas estancas la realidad que nos rodea. La biología, las matemáticas, la filosofía, la física cuántica y demás, cada una desde su perspectiva, nos acercaron a conocer cómo y por qué ocurren las manifestaciones de nuestros sistemas. Pero, lejos de ser estanca, la realidad es compleja y cambiante. La dividimos en pedazos porque la realidad es abismal y no la entendemos. Sin embargo, la naturaleza y la realidad son integrales. No se manifiestan de manera aislada.

Esta idea resuena en mis pensamientos desde hace tiempo y, de hecho, es la idea central que persigue mi curiosidad. Cuando en el estudio de una disciplina se profundiza hasta entender realmente por qué, uno se da cuenta de que debe viajar a otras categorías de estudio y pensamiento para juzgar de manera más certera. Filosofía y Ciencia llega un momento que se solapan, se difuminan. Lo mismo pasa con la fisioterapia y las ciencias del deporte o la psicología. Las líneas que las separan son artificiales.

Nos enseñaron a conocer al detalle aspectos muy determinados sin avisarnos de que, indagando profundamente, existen similitudes más determinantes que sostienen al resto.

Se deben tender puentes nuevamente hacia una visión integradora y fundamental para interpretar correctamente lo más superficial.

Haciendo un símil de lo que sería el análisis funcional de un movimiento en un paciente para su posterior corrección mediante el entrenamiento y lo que sería el análisis de la realidad, podríamos aplicar la misma metodología de estudio.

En primer lugar, se parte del análisis global, observando cómo se comporta, se detectan los errores o puntos débiles y posteriormente se profundiza en ellos para corregirlos. Más adelante, se vuelve a la globalidad para reintegrar en ella lo específico. Pues bien, a nivel macro, en el análisis de la realidad como tal, se debería aplicar la misma metodología. Estamos en ese punto de volver a la globalidad tras haber descubierto la especificidad. Se puede continuar rascando en la profundidad de las disciplinas, pero también es clave alejarse y volver a las bases, a lo global, para entender conceptos más cruciales y, de esa manera, ser capaces de reintegrar los aspectos micro que se han estado estudiando en las últimas décadas.

No es casualidad que actualmente exista una nube de frustración que gobierna a los más jóvenes. Nos vendieron el futuro sobre la idea de especializarnos, estudiar y triunfar trabajando en lo nuestro, pero no nos indujeron a conocer el porqué del universo, las leyes naturales y la complejidad de la naturaleza como un sistema único e integral. Nos guiaron a ser especialistas y no generalistas.

Pero, ¿se puede realmente conocer lo específico sin al menos tratar de entender lo global?

¿Qué creéis?

Muchas gracias!

Espero vuestros comentarios!


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