LA PREVIA DE UN SUEÑO POR CUMPLIR.

¿Qué palabras utilizar para escribir sobre la realización de un sueño de la infancia?

En la « life experience checklist », esto ocupará seguramente el Top 5.

Uno se sienta frente a ello con la sensación de flotar en el espacio y el tiempo. Los acontecimientos van a superar con creces cualquier imaginación previa.

Me lo repetí a diario; no quise darlo por hecho por no gafarlo.

Con la comida no se juega, pero los sueños mejor no comentarlos demasiado.

Los sueños laten.

Y, a pocos días de visitar el Santiago Bernabéu para disputar allí mi primera experiencia en la Champions League como fisioterapeuta, ya va siendo hora de preparar un poco tan inefable acontecimiento.

Prepararlo significa, para mí, dedicarle tiempo, porque una vez en la escena del crimen, todo sucederá en un abrir y cerrar de ojos. No podré disfrutarlo con todos los sentidos; el deber me llamará.

Por tanto, le dedicaré tiempo antes, relamiéndome como si me acabara de comer un helado de dulce de leche con nueces de macadamia que todavía no me han servido.

De ilusión sí se vive, más aún cuando la ilusión está a la vuelta de la esquina.

“De la festa, la vespra.”

Será la primera vez que cumplir un sueño tenga remuneración.

Bendito problema.

Deberé realizar mis funciones y cumplir con mis responsabilidades, coordinándome con mis sentidos para absorber semejante cantidad de estímulos y sensaciones.

Focused!

Sobredosis de dopamina, serotonina, adrenalina y muchas más sustancias de placer.

Verán…

Con 5 años, salía en todas las fotos familiares con una pelota bajo el brazo.

Coleccioné álbumes de la LFP en los años 2000 con la paciencia que requiere hacerlo, solo comprando los paquetes que me ofrecían mis padres, ocasionalmente, a la salida del colegio.

Vibré con los míticos partidos de las 21 h en Canal 9 del sábado. Bancaixa, mi abuelo Pepe y yo. Los pies en el brasero…

Cada verano, con mi hermano, compraba la guía Marca; a ver qué fichajes nuevos incorporaba cada equipo.

Tardes interminables de fútbol en un campo de cemento, en el colegio, con los amigos de Sueras.

En la calle del Raval, las puertas eran porterías. La imaginación era nuestra.

Jugué en el Castalia, Joventut y Rafalafena.

Probé suerte en Villareal.

Pasó el tiempo y la fisioterapia vino un día para alejarme del fútbol, pero me devolverá a su culminación, a su máxima expresión años más tarde.

La Champions League es al fútbol lo que los Premios Nobel son a la literatura.

La gente que tiene suerte debe ser agradecida, sobre todo, por justicia hacia quienes no la tienen, y por justicia hacia uno mismo, pues hoy estás arriba y mañana estás abajo. Así es la vida.

Celebremos y disfrutemos de los buenos momentos, porque los malos no suelen llamar a la puerta antes de entrar.

Martes 16 de septiembre de 2025. 21 h Estadio Santiago Bernabéu, Madrid.

Todos sabemos el himno.

«Die meister. Die besten. Les grandes équipes.»

Los maestros. Los mejores. Los equipos grandes.

Se lo contaré a mi hijo.

Quizás ya se lo he contado.

Quizás a mis nietos.

Le contaré que trabajé para estar listo sin saber que llegaría.

Le contaré que cometí muchos errores y, aun así, cumplí muchos sueños.

Le contaré que cada día es el más importante.

Le contaré que cualquier cosa que merece la pena se consigue con esfuerzo y constancia.

Le contaré la paradoja de postergar la recompensa.

Le contaré que no fue un plan diseñado al milímetro.

Que esto podría no haber sucedido nunca.

Que es la persecución de mi curiosidad. No es ir diciendo, es ir haciendo.

Es observar, pensar, pero sobre todo ejecutar. Como casi siempre…

Le diré que debe estar listo para cuando pase un tren, siendo consciente de que los trenes solo pasan por las estaciones.

Le contaré que los trenes no van a domicilio.

Ya le he contado, aunque no me entiende todavía, que la próxima parada de su padre es la Liga de Campeones.

¡Gracias!


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