COMUNICACION LESIVA

LA MALA COMUNICACION COMO FACTOR DE RIESGO DE LESIONES

En el día a día de un club, la comunicación dentro del servicio médico no es solo una cuestión de eficiencia: es una cuestión de ética, confianza y protección.
Cada información sobre una lesión pertenece, ante todo, al jugador. Y la forma en que se gestiona y se comparte esa información puede marcar la diferencia entre generar confianza o abrir la puerta a malentendidos que afecten a todos: jugador, staff y club.

Existen varios artículos publicados que señalan que una comunicación deficiente entre servicio médico y staff técnico aumenta sustancialmente el riesgo de sufrir mas lesiones durante la temporada.

Escuchar antes de hablar

La primera norma de cualquier comunicación eficaz es la escucha activa. Escuchar con humildad nos permite comprender mejor la situación antes de intervenir. En un entorno donde las emociones, las expectativas y las presiones son constantes, detenerse a escuchar no es perder tiempo, es ganar perspectiva.

Comunicación constante y estructurada

Un servicio médico cohesionado se construye sobre una comunicación fluida y organizada. Las reuniones breves antes y después de los entrenamientos, así como los encuentros semanales, no son simples rutinas: son espacios para compartir información, revisar objetivos y mantener alineado al equipo.
Porque cuando la información no fluye correctamente, aparecen los rumores, las suposiciones y los errores evitablemente humanos.

Consenso y prudencia en la toma de decisiones

En la gestión de lesiones, especialmente en momentos clave como el diagnóstico o el “return to play”, el consenso es fundamental.
Ningún profesional debería tomar decisiones en solitario fuera de los canales establecidos. La fuerza de un equipo médico reside en su capacidad para debatir, argumentar y consensuar con criterio y respeto.

Y, sobre todo, en mantener la prudencia comunicativa: evitar afirmaciones rotundas cuando la información aún es incompleta. La incertidumbre forma parte de nuestro trabajo; reconocerla y gestionarla con responsabilidad es señal de madurez profesional.

Un mensaje, una voz

La claridad en la comunicación interdepartamental es esencial. Cuantas menos personas transmitan la información, menor será el riesgo de distorsión o malas interpretaciones.
Un mensaje unificado, consensuado y transmitido por una o dos voces definidas, protege tanto al jugador como al servicio médico y al club.

La comunicación externa: respeto y consentimiento

Cuando la información sale del ámbito interno —especialmente hacia los medios de comunicación—, el consentimiento del jugador debe ser la prioridad absoluta.
Nada debe compartirse sin su aprobación ni sin un acuerdo previo entre el servicio médico, el cuerpo técnico y el área deportiva. La transparencia no consiste en decirlo todo, sino en decir lo que corresponde, de la forma correcta y en el momento adecuado.

Cuidar lo invisible

Más allá de protocolos y hojas de cálculo, la comunicación dentro de un servicio médico es una cuestión de cultura.
Evitar las críticas, los juicios y las habladurías no solo es una muestra de profesionalidad: es una forma de proteger el ambiente de trabajo, el respeto mutuo y, en última instancia, la salud del equipo.

Porque comunicar bien no es solo informar. Es proteger, acompañar y construir confianza.


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