He observado hoy, desde la tranquilidad que ofrece no dirigir la ejecución de un test a un futbolista profesional, unos 48 saltos CMJ.
Las manos en la cintura, coger impulso hacia arriba, flexionar rápido las rodillas y desplegarlas a continuación a máxima velocidad hacia el techo.
Esto, 48 veces. 48 números. Bueno, algunos más. Muchos más. Metros por segundo. Centímetros. Etcétera.
No he tardado mucho en darme cuenta de que había una correlación bastante clara entre mi percepción de un salto bueno y la confirmación por parte de los números en la pantalla.
A veces me salía un: Voilà! Ouiiii!
Señalaba, de esa manera, que estábamos frente a una buena marca o al menos una marca que mejoraba la anterior.
Me he dicho a mí mismo, y a algún compañero también, que acertaba y sabía cuando un salto era bueno o malo con mucha efectividad.
El “ojímetro» era de fiar.
Lo curioso es que en muchas ocasiones el porcentaje de mejora era muy pequeño.
De 2,96 m/s a 3,03 m/s.
Y, aún así, acertaba.
No os parece increíble? No es esto una barbaridad?
(Lo hacía yo y lo podría hacer cualquiera habiendo entrenado un poco la vista en este tipo de pruebas)
Nos pasamos la vida inventando máquinas para esto y para lo otro. App’s que mejoran sus versiones cada día. Tropecientas actualizaciones.
Pero la máquina humana, lejos de ser perfecta, es alucinantemente buena. Es la mejor de las máquinas, es mucho más que eso.
Somos humanos, la mejor de las creaciones sobre la faz de la tierra.
Los homo sapiens-sapiens enseñados, entrenados y aprendidos somos infintamente mejores que cualquier otra cosa existente; GPT inventado y por inventar en unos cuantos cientos de años.
La capacidad de autocorrección y ajuste de, en este caso, el «ojímetro”; en vivo y en directo en cosa de milésimas de segundo es, sencillamente, inefable.
Qué cosas! Qué asombro! No somos conscientes de las capacidades que tenemos.
La capacidad de percibir infinidad de estímulos, procesarlos y actuar en consecuencia sin ser ni siquiera conscientes de ello..
Lo reducimos todo a datos por separado para analizarlos, procesarlos y entenderlos. Pero eso, señores, ya existe.
Somos nosotros!
Aunque claro, no sabemos cómo lo hacemos.
No del todo.
Qué bestia!
Bona nit!
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